RAÚL ARMENDARIZ
(Latacunga, 1941 )

CHOZA AVERGONZADA

Cuando
cuerpo, ya no alcanzaba para dolor;
cuando corazón,
ya no alcanzaba para morir,
Todo sobraba, menos sonrisa;
todo sobraba, menos pan;
todo sobraba, menos agua;
todo sobraba, menos choza;
todo sobraba, menos algo siquiera.

Ya no aguantando, mejor regresar me dije
y a mí llacta, apurado, regresé.

En cuanto
vio mortiño y tuna; en cuanto vio
chuquiragua y cerro; en cuanto vio
chilca y retama; en cuento todo,
entraron en shungo a calentar frío que traía.
Yo ca saqué alpargata para que
pie ingrato no acostumbre a dejar cangahua.
En primera choza vi a mi choza;
en primeros longos vi a mis longos;
en primera india vi a mi Rosa.

Patrón,
que ganas daba de llorarme arrodillado.
Patrón
que gusto, que gusto, que gusto
de repartirme en todas las lomas
para que sepan que indio ha regresado.
Que gusto, que gusto, que gusto
que me senté a llorar, hasta nomás arrepentido.

Pero, otra vez pero,
por qué no perdí entre páramos,
por qué no rodé en boca de quebrada;
por qué no fugué en río asustado.

Por qué,
para no hallar a mis longos
con costillas brincando de puro hambre;
con ojos metidos como agua espantada;
con carnecitas frías igual que matas lanchadas

Por qué,
igualito a perro están mis longos.

Por qué, Patrón, por qué
anaco de Rosa está asustado;
Otra vez le montaron los patrones;
claro,

otra vez le han manoseado mi carne,
acaso degana choza recibe avergonzada.

Por qué no perdí entre páramos,
por qué no resbalé en boca de quebrada,
por qué no fugué en río asustado.

¡Ay choza avergonzada!
a quién ha de pedir llanto si ojos ya no sobran;
a quién he de pedir que sufra si shungo ya no sufre.

Ahora ca, decí vos,
quién ha de prestar cuerpo para seguir viviendo;
quién ha de prestar muerte para seguir muriendo.

Ahora ca, decí vos,
qué hago con alma si duele en el cuerpo.
Qué hago con guambras y Rosa si duelen en frente.

Atatay, Ayayay, Achacay carajo,
dónde pongo tanta pena hecho piojo
si cuerpo ya no sobra.

Patrón, Patrón, Patrón, Patrón
¡Cuánta muerte, para tan pite vida!

PONCHO MALDECIDO

Espalda,
cargando todo el día cansaba,
sufría, sangraba, lloraba, quebrada.

Cargando
como animal arrepentía haber nacido.

Cargando para qué:
para que pidiendo sucre insulten;
para que pidiendo sucre peguen;
para que pidiendo sucre den cólera
obligando a manavale real.

Hartas puertas
y ninguna como de choza, todas cerradas,
todas suegras, paradas de espalda,
alzadas hombros, de piedra corazón.
hartos caminos
llenos de zapato, llenos de corbata,
llenos de máquina y ninguno como
mi cangahua; cariñoso, generoso,
lleno de confianza y no fiero, fiero
como Chushíg fiero, como Chushig malaguero.

Ninguna noche
cobijaron paredes de casa de blanco.
Siempre acosté en noche desnuda, cobijé
con agua de lluvia y viento de cuchillo.

¡Siempre tiritó perros mi poncho padecido!

Pero quién tan
ha de dar posada a mi carne empiojada,
a mi pata hedionda, a mi barriga de hambre;
a mis trapos sudados y sufridos
como matadura de animal.

Quién tan
si decían ladrón, indio, bruto;
bruto, indio, ladrón y más tan decían.
Como cosa manavale,
luces colgadas en poste y cierto tan que no valen,
ojos dolían. Ninguna como vela de cebo:
chiquita, chiquita pero abrazadora
y no empujadora a mi poncho maldecido.

Agua ca no había,
pondo gordo ca no había, sequía ca no había.
De sed muriendo para botella no tenía;
secaba; secaba, junto con carne secaba.

Ciudad
lleno de señoras, ciudad lleno de niños;
pero ninguno como mis longos
y mi Rosa, ninguno como mis taiticos.

Patrón, mi choza, Patrón, mis cerros;
Patrón, mis longos, Patrón, mi cangahua;
Patrón, mi perro; Patrón, mi pondo;
Patrón, mis magueyes: Patrón, mis todos.
Achacay, Ayayay, Atatay, Carajo
Fui por lana trasquilado vine.
Achachay, Ayayay, Atatay, Carajo.
Huyendo de un amo fui, Ahí ga montones encontré.

PÁRAMO ILUMINADO

Patrón,
casi ni quisiera tentarte, ni a vos ni a nadie;
ni a mí mismo, ni a mismo.

Pero es necesario que sepas, es necesario que sepas
que para probar chaguarmishque
hay que doler cabuya, rajando manos.

Pero es necesario que sepas que para cosechar
papa y maíz, melloco y haba, hay que luchar con helada.

En fin, boca de algo llenaba
aunque manos de sangre también.

Mi Rosa y mis dos longos,
tiritando en amanecer, cucayo preparaban;
pero ni ellos ni yo de frío quejábamos.
Trabajo, desde tierra, abrazaba ricurishca,
cariñoso, como envoltura de choclo.

Era de ver, planta de pie
como gozaba iluminada de semilla.

Era de ver, corazón
como cantaba de tórtolas.

Era de ver Patrón,
mis longos correteando madrugadas.

Medio día de sol hartado;
bueyes fatigados de surcos; mano encallecida;
frente hecho pura agua y nosotros
nada de cansar, alma sonriendo.

Y así, hasta atardecer, cantando, silbando.
Cantando, silbando, trabajando.

Perro dibujando lunas con el rabo,
salía a recibir al filo de la tarde.

Tres hombros de piedra hacían fogón.

Rosa, quemando noche, mazamorra calentaba,
mishque calentaba, maíz tostando brincoteaba.

¡Barriga llena, corazón contento pes patrón!

Entonces ca si,
ganas tan daba de enserenar labio en rondador
para que guambras bailen con cerros;
para que capulí y frailejón tan bailen con noche.

Entonces ca si,
ganas tan daba de muchar a mi longa
como muchan montañas con cielo.

Denoche,
más que llueva cántaros tan,
más que cuyes brincoteen sobre nosotros tan,
más que quebrada quiera espantar tan;
más que que también, mama choza,
rezando oración de cebada
desvelaba cuidando nuestro dormir.

¡Mama choza, cómo acurrucaba!
Ahí ga éramos páramo iluminado!

Pero ortiga; pero granizo; pero ortiga y granizo
hecho amo cayó duro sobre nosotros.