FRANCISCO J. FÁLQUEZ AMPUERO
(Guayaquil, 1877-1940)

 

 

EL BUZO

Del costado en vaivén de la piragua,
en un claro remanso ribereño,
baja el buzo. Su prócero diseño
copia en su lomo vacilante el agua.

Relumbra el cielo como ardiente fragua;
filtran los chorros áureos el risueño
cristal dormido... Más allá, el desgreño
de su rompiente ostenta una cancagua.

Abierto del flujo de las ondas
sobre lecho de arena y algas blondas
yace el cable de voces inauditas.

Mudas están pero el obrero fuerte
se hunde sin miedo en el abismo inerte
y desata las lenguas infinitas...

VENUS NEGRA

Alta y fornida, cual gallarda encina,
de ébano tiene el resplandor tu seno;
eres un vaso de febril veneno
con sabores de miel luciferina.

Tu mirada picante es de felina,
hembra de lomo mórbido y relleno;
tu rojo labio, en el festín obsceno,
lanza su muelle copia libertina.

Como el manto cobrizo de una hoguera,
envuelve tu ampulosa cabellera
las desnudeces de tu carne ardiente;

y en el dogal de tu insaciable abrazo
se mezclan las crueldades del zarpazo
al lánguido ondular de la serpiente.

D'APRES NATURE

A los vastos incendios de colores
de una tarde de julio bochornosa,
llegué a la granja donde se alza hermosa
la casa que ocuparon mis mayores.

Me ofrecieron los bardos ruiseñores
sus endechas, la fuente rumorosa,
espejo de la ninfa pudorosa,
cantaba a los favonios sus amores.

Mi noble overo, en sobresalto, para
junto a un cactus gigante, en cuya vara
Pitón sus bodas trágicas consuma.

La cópula potente el árbol mueve
y vuela el aire por el aire leve,
en un temblor de sonrosada bruma.
EL AGUA

Bajo el palío de estrellas luminosas,
cual radiante y sonora pedrería,
cantan y ondulan, ebrias de alegría,
las gotas en miriadas fabulosas.

Pero si enormes fuerzas misteriosas
las combaten, aumentan su energía;
y el mar se torna fúlgida armería
donde se templan láminas vistosas.

"Alto bien es el agua", (*) cuando el cielo
la vierte de sus ánforas al suelo
y flores gayas renacer permite;

y es alegre, si en juego de colores
la vomitan, cual grandes surtidores,
los iracundos potros de Anfitrite.

(*) Píndaro.

SANGRE Y ARENA
A DON ISAAC J. BARRERA

El pueblo acude a la función de gala,
cual la plebe de Roma al Coliseo.
Hay de telas suntuoso cabrilleo,
mil abanicos en batir de ala.

El sol, en chorros de color, resbala
sobre capas y mantos en coleo;
las manolas de rítmico ceceo
destellan como luces de bengala.

Por los palcos, en ánforas de arcilla,
ofrece la ojinegra gitanilla
sus refrescos que aceptan las huríes.

En la arena, do expira un bravo toro,
enjuga el diestro, de chaqueta de oro,
su estoque tinto en gotas carmesíes.

ENSEÑA ROJA
(CANCIÓN ANARQUISTA)
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Vivid tranquilos, seres macilentos. . . .
de hirsuta barba y diestra vengadora,
que han de cesar los bárbaros tormentos
y están muy cerca las amables horas...

Pálida raza que el dolor asedia
hasta en la huesa que respeto infunde,
estamos al final de la tragedia
y tu hoja invicta en los malvados hunde!

El trono que miramos tan erguido
en vano lucha por vivir con gloria:
es un mueble de lujo, carcomido,
en el salón de fiesta de la Historia, etc.

(De Rondelas indígenas y mármoles lavados)